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El absolutismo, un modelo explicativo en tela de juicio
Retrato al óleo de Luis XIV en traje sagrado. Anónimo (1715).Breve introducción*
El absolutismo es un concepto acuñado por los círculos liberales en el siglo XIX, con el cual condenaron los métodos de los gobiernos autoritarios y con ello implícitamente defendían los principios liberales.
Es un concepto polémico que de manera errónea se ha usado como sinónimo de tiranía, despotismo y totalitarismo.
El absolutismo entendido como una forma de organización política refiere a la historia de Europa occidental. Fue una forma política que estuvo vigente desde el siglo XVI y concluyó con la Revolución Francesa, aunque en Europa continental sobrevivieron importantes elementos absolutistas en el siglo XIX. Debe señalarse que no fue un proceso histórico homogéneo, por eso en los diversos países y regiones el absolutismo tuvo rasgos y desarrollos distintos. Sin embargo, en todos fue un largo proceso mediante el cual la monarquía se afirmó y buscó establecer una administración centralizada y racional del territorio unificado.
El absolutismo fue resultado de la afirmación de la autoridad del monarca mediante la unificación del territorio. En el siglo XVI, que inició la formación de los estados modernos, los monarcas buscaron consolidar su autoridad en el exterior y en el interior del territorio. Ejemplo de este proceso fueron los reyes católicos -Isabel y Fernando- de España, que en 1492 concluyeron la “reconquista” del Impero Otomano, cuya presencia en el sur de España se remontaba al siglo VIII. Los reyes Isabel y Fernando terminaron de afirmar su autoridad con la expulsión de judíos y árabes de la península.
Los países más exitosos en la unificación y centralización de los territorios fueron España, Francia e Inglaterra.
Los monarcas buscaron afirmar su autoridad no sólo frente a otros Estados, sino también frente al Papa. El ejemplo más extremo en el siglo XVI es Enrique VIII, que se separó de la iglesia católica para fundar la iglesia anglicana, de la cual el monarca inglés ha sido desde entonces su cabeza. Numerosos príncipes alemanes con sus súbditos se convirtieron al protestantismo librándose así del Vaticano y adquiriendo una mayor autonomía en el Sacro Imperio Germánico. En los Países Bajos el protestantismo fue una forma de resistencia a su sujeción al Imperio Español, la respuesta de Felipe II fue una encarnizada persecución a los protestantes a cargo del Santo Oficio.
En el ámbito interno y con la justificación de mantener la paz del territorio la autoridad del monarca, se afirmó en la medida que se debilitaron –aunque no desaparecieron- los estamentos y los derechos de las ciudades y municipios.
La reforma protestante también contribuyó a fortalecer el poder monárquico. A diferencia de la contrarreforma católica ofreció una visión positiva de la vida terrenal. Pero fundamentalmente estableció un estrecho vínculo de obediencia del súbito a la autoridad y legitimó el poder absoluto por el bien común entendido éste como seguridad, paz, bienestar y orden.
Para el siglo XVI, el monarca al no encontrar límites al ejercicio del poder ni en interior ni en el exterior, ya no fue súbdito de ningún otro poder y convirtió en súbditos a todos los que estaban por debajo de él. La sociedad se organizó en un dualismo: la autoridad y los súbditos.
Como resultado bajo el absolutismo el poder del monarca no tuvo leyes que lo limitaran excepto las leyes divinas (propias del derecho eclesiástico) y la tradición de las leyes naturales (que podían reformarse o derogarse), pero el monarca no estuvo sujeto a una constitución política en el sentido que la entendemos actualmente. La autoridad a través de la ley organizó el territorio, el Estado y la vida de sus súbditos, pero el monarca no quedó sujeto a la ley.
El poder del monarca encontró sucesivas justificaciones, la más antigua fue el origen divino. Entre 1460 y 1770 fue frecuente que el poder del monarca se justificara en una propaganda mitológica siendo un ejemplo ilustrativo Luis XIV, el Rey Sol, que se presentó a sí mismo como el dios Apolo. Una tercera justificación del poder del monarca fue la racionalidad y eficiencia en el manejo de la administración del Estado. Los más destacados pensadores que justificaron el absolutismo fueron Nicolás Maquiavelo con El Príncipe; Hobbes con El Levitán y Jean Bodin con Los seis libros del Estado.
*Basado en Norberto Bobbio et al, Diccionario de
Política, México, FCE, 2000.
La investigación histórica ha puesto en tela de juicio el modelo explicativo del absolutismo, mismo que brevemente se ha descrito en la introducción anterior. Son varias las afirmaciones que se debaten: el carácter despótico o autoritario del rey, la falta de representación de la población, el que monarca no estuviese sujeto a la ley. En cambio, los estudios históricos han enfatizado que los círculos liberales del siglo XIX para afirmar el liberalismo y sus propuestas políticas construyeron una imagen negativa de esa forma de organización política.
Objetivos
Al finalizar la sesión el alumno será capaz de
a) identificar los principales argumentos del debate,
b) elaborar una definición propia del término absolutismo,
c) reconocer la importancia de la cohesión del texto,
d) aplicar algunas estrategias para mejorar la cohesión de sus propios textos.
Modo de conducción
- Los alumnos designados expondrán la relatoría de la sesión anterior y, en su caso, se enriquecerá el documento con las aportaciones del grupo.
- Designación de dos relatores que registrarán las argumentos principales de las exposiciones, los acuerdos, y conclusiones de esta sesión.
- Análisis grupal del texto "The myth of absolutism" de Henshall (no olvides llevar a clase una impresión de este texto).
- Exposición del texto "The façade of legitimacy" de Ostrowski. De manera aleatoria se designará a uno o dos alumnos para exponer los argumentos centrales del texto.
- Comparación grupal del texto de Henshall y de Ostrowski.
- De manera grupal se propondrá una definición del término "absolutismo", técnica didáctica phillips 6 x 6.
Lecturas obligatorias para todo el grupo:
Henshall, N. (1992). The myth of absolutism. London: History Today Ltd, 1-3.
http://www.bidi.uam.mx:2290/docview/202806557?pq-origsite=summon
Ostrowski, D. (2002). The façade of legitimacy: Exchange of power and authority in Early Modern Russia. Comparative Studies in Society and History, 44 (3): 534-563.
doi:10.1017/S0010417502000257
http://www.bidi.uam.mx:2067/stable/3879379?pq-origsite=summon&seq=1#page_scan_tab_contents
Bibliografia complementaria:
Los siguientes textos puedes encontrarlos en la biblioteca digital institucional (Bidi.uam).
Lossky, A. (1984). The absolutism of Louis XIV: Reality or myth? Canadian Journal of History/Annales Canadiennes d'Histoire, 19 (1), 1-16.
07&rft.volume=19&rft.issue=1&rft.spage=1¶mdict=en-US
Bishko, C. J. (1965). Spain under the Habsburgs. Volume I, Empire and Absolutism, 1516-1598 The Macmillan Company. doi:10.2307/1845660
Jago, C. (1981). Habsburg absolutism and the Cortes of Castile. The American Historical Review, 86 (2), 307-326. doi:10.2307/1857440
http://www.bidi.uam.mx:2067/stable/1857440?pq-origsite=summon&seq=1#page_scan_tab_contents
Kamen, H. (1965). Spain under the Habsburgs. Volume one: Empire and absolutism 1516-1598 Longmans, Green and Co.
Schaub, J. (2000). Pouvoir royal et absolutisme dans l'Espagne du XVIe siècle. Éditions de l'École des Hautes Études en Sciences Sociales.
Trabajo en casa
Para esta sesión es necesario que al leer el texto de Henshall, "The myth of absolutism", elabores un cuadro comparativo. En una columna señala los elementos propios del absolutismo, en otra columna indica los elementos que no lo son.
Prepara una síntesis de tres cuartillas del texto "The façade of legitimacy" de Ostrowski. Las cuartillas deberán estar escritas en Arial 12 puntos con doble espacio de interlineado.
Recuerda que es importante elaborar el trabajo en casa porque sus actividades te permitirán avanzar en el desarrollo del proyecto de este trimestre: un comentario histórico o historiográfico.
Evalúa tus aprendizajes
Describe los principales elementos del absolutismo como modelo explicativo que actualmente están en debate.
El taller del historiador
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Henshall en un texto de menos de 5,000 palabras presentó los argumentos principales que desarrolló en su libro The Myth of Absolutism: Change and Continuity in Early Modern European Monarchy, mismo que sería considerado el tiro de gracia al modelo explicativo del absolutismo.
A continuación estudia cómo Henshall estructura su texto y fundamentalmente estudia cómo logra la cohesión del texto, es decir cómo articula las ideas clave.
I. Introducción
En la historiografía anglo sajona es frecuente que el autor inicie su texto con el relato de un evento. Del hecho histórico desprende su tesis o argumento principal. Observa como lo hace Henshall.
El autor narra el evento.
On January 20th, between one and four o'clock in the morning, each member of the Paris parlement or supreme court was awakened by two musketeers beating at his door with the butts of their weapons. He was handed a lettre de cachet offering him the choice of immediate exile or submission to Louis XV's policies. Less than half the magistrates yielded; the rest were deposited at remote distances from Paris and encouraged to pursue their legal careers in the sticks.Refiriéndose al evento, desprende su tesis.
This shocking glimpse of dictatorship, replete with jack-booted militarism and contempt for legal norms and human rights, confirms liberal prejudices about absolute monarchy. But the real point is easily missed. The uproar that greeted this display of force majeure was the loudest before 1789. This suggests that the episode is a demonstration of how ancien regime France was supposed not to operate.Observa cómo el autor despliega sus argumentos y construye los párrafos.
Cada párrafo inicia con una idea clave que desarrolla a lo largo del párrafo.
Monarchy was absolute by definition. That was the point of it. Decisions were made by one man and not a committee. That at least is what Frenchmen of the ancien regime understood by absolute power. Not so their nineteenth-century historians, who turned absolute power into 'absolutism'. It was identified as the autocratic enemy of consent, the despotic foe of popular rights and liberties, the bureaucratic subverter of society's natural elites. It was also seen as alien to England. Her limited monarchy was saluted as the standard-bearer of liberty and government by consent: 1688 was the final breach between England and the Continent. This is no sterile quibble about terminology. Historians of discourse now see the introduction of new words, or the use of old words in a new way, as one of the best indicators of shifts in political values.
La idea clave refiere a un aspecto de la tesis central.
Observa que el autor cuida que cada párrafo esté estrechamente relacionado con el anterior. Esta relación directa entre cada párrafo es lo que se denomina cohesión interna del texto.
Recent work on Bourbon France reveals that nineteenth-century historians had little idea how early modern monarchs operated. 'Absolutist' kings were supposed to monopolise power. Institutions with authority in their own right, like representative Estates and parlements, were allegedly kicked into subservience or marginalised and left to rot. Louis XIV did neither. He recognised them as agencies of consultation and consent--showing that his regime was not autocratic. He respected them as guardians of corporate rights and liberties--showing that it was not despotic. And he employed them as agencies of administration--showing that it was not bureaucratic. While the old cliche is repeated, the edifice of 'absolutism' is cracking. The building still stands but few seem to have noticed that it is hanging in mid air. No one has assembled the materials for demolition, but nor has a case been made for a preservation order.
A way out of the present muddle is to ask what an early modern monarch was entitled to do. Few have done so. For most of the period the ancient prerogatives of royalty were not disputed, though nobles were quick to challenge them if wielded ineptly, and this introduced variations. Monarchs normally controlled foreign policy and the armed forces, appointed ministers and officials, summoned the Estates of the realm, initiated legislation, collected feudal and regalian revenues, issued ordinances and proclamations, created new courts and administrative bodies, regulated trade, industry and coinage, granted charters, controlled the highways, pardoned deserving convicts and were the fount of honour and patronage.
The absolute monarchies of the early modern period bore little resemblance to absolutist nineteenth-century states: they were less autocratic, less despotic and less bureaucratic. With these insights historians have recently a tried to qualify the original concept of ancien regime 'absolutism'; but it is rarely clear which definition, hard or soft, is being deployed. The result is a historiographical muddle.
Observa cómo construye cada párrafo. Henshall prefiere oraciones cortas separadas por un punto y seguido. Ésta es una excelente estrategia para escribir textos cortos porque facilita que los párrafos sean concisos y cohesionados.
Un comentario histórico o historiográfico exige que el texto sea conciso, es decir, que no presente divagaciones y que vaya directamente "al grano". Es deseable que escribas tu comentario siguiendo las mismas estrategias: la primera oración de cada párrafo es conveniente que sea una idea clave. Prefiere párrafos y oraciones cortos. Para lograr que tu texto sea conciso y cohesionado es indispensable elaborar previamente un esquema de redacción.
Revisa los criterios de evaluación del comentario en la entrada correspondiente de este blog.

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